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Personaje

Leonardo Farkas: “Echo de menos el caldillo de congrio y el cariño de la gente”

Leonardo Farkas: “Echo de menos el caldillo de congrio y el cariño de la gente”

Vive entre las Islas Caimán, NY, miami y París y está dedicado a la filantropía. Tiene un esquema organizado con un grupo de asesores que concretan sus ayudas: la última fue a una apoderada que, tras la pandemia, no tenía recursos para enviar a sus hijos a estudiar. Sus yacimientos de hierro, en tanto, permanecen cerrados.

Por: María José López | Publicado: Domingo 2 de mayo de 2021 a las 04:00
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“Estoy feliz, con mi familia, y dedicado a la filantropía”, asegura Leonardo Julio Farkas Klein (54) desde su casa en Islas Caimán. Ahí, al noroeste de Jamaica, entre Cuba y Honduras, en aguas del mar Caribe, vive parte del año quien fue por años un destacado empresario minero, el mismo que en 2012 decidió cerrar los yacimientos de hierro -debido a la fuerte caída de los commodities- y salir del país.

El magnate, oriundo de Vallenar y egresado de Administración de la Usach, ya lleva ocho años fuera de Chile: primero se instaló en Nueva York junto a su familia y desde entonces dedica su tiempo a viajar y hacer donaciones. Desde su partida, y durante casi toda la pandemia, poco se ha sabido de él. “Se fue porque se aburrió de Chile, de la mala onda. Nunca encajó bien”, dice un cercano.

Su última donación se conoció el viernes, cuando reveló que entregaría $1 millón a Amalia Arriagada, jubilada de 82 años que dirige el tránsito en Melipilla para ganar dinero. Y, a inicios de la semana pasada, depositó el mismo monto a María Pilar Núñez, de Rancagua, cuyo testimonio -en el que explicaba a la profesora de su hijo que éste no asistiría a clases porque le faltaba comida- se hizo viral en las redes sociales.

"Fue todo muy rápido. Me llamó su contador, me pidió mi RUT para corroborar que era yo y me dijo que iban a depositar un vale vista en el banco por un millón de pesos. Al día siguiente fui y lo deposité en mi cuenta. No pude hablar con él, aunque me gustaría hacerlo para agradecerle”, reconoce María Pilar Núñez a DF MAS. Quienes lo conocen cuentan que casos como estos se han repetido durante la pandemia.

Arena y sol

“A Leonardo le gusta el sol. Tanto él como Betina (Friedman, su mujer) son fanáticos de la playa, del mar, de asolearse, la arena... Y por eso se instalaron en el Caribe”, cuenta una persona de su círculo, quien agrega que si bien esta ha sido su “residencia”, más frecuente, lo cierto es que desde ahí se mueve bastante a los alrededores: París, Nueva York y Miami, donde tiene propiedades.

Cuentan que “está encantado” con la vida rodeada de aguas de color turquesa, arrecifes de corales. Contrario a lo que cualquiera podría imaginar, pese al escenario playero, su look con el que varios lo recuerdan, se mantiene: no es raro verlo paseando por la orilla del mar en traje y chaqueta. A veces de color oscuro, y otras en tonos más llamativos.

Pese a estar pasando un tiempo feliz en la playa con su mujer y sus tres hijos Natasha (23), Tatiana (21) y Daniel (16), el filántropo ha dicho que extraña a “su otro núcleo”, su madre y sus hermanas: la psicóloga de la UC, Chamarrita (56), la ingeniera comercial y ejecutiva del sector retail, Lilian (55) y su melliza Leandra, emprendedora y egresada de educación física. Farkas es el menor de los tres hijos  que tuvo Catalina Klein, descendiente de húngaros nacida en Transilvania y de 86 años, con el también húngaro Daniel Farkas (murió en 2004), quien llegó a probar suerte al norte de Chile tras huir de la invasión alemana a su país.

El grupo completo se pudo reunir a fines del 2020, cuando se abrieron las fronteras de Chile: entonces, las tres hermanas Farkas Klein y la matriarca viajaron a Miami. Ahora, asegura alguien que los conoce, esperan que la restricción de viajes termine, para poder ir a verlo. Donde esté.


Modus operandi

La última vez que vino a Chile fue a fines del 2019, en pleno estallido social. En esa oportunidad poco se supo de él. Según relata un profesional que lo conoce, en ese tiempo la crisis social estaba en su situación más álgida, y le recomendaron no pasearse por la ciudad en sus lujosos autos y que evitara extravagancias, pues el país no estaba “en ese ánimo”. De todas formas, junto al minero Mario Sepúlveda -uno de los “33” de San José- organizó una navidad y en su Twitter públicó un posteo con un video, editado y con música emotiva sobre la celebración.

"Viajar como cada año en diciembre, para abrazar, escuchar y ayudar a cientos de familias de mi patria. La Filantropía es DAR sin pedir nada a cambio. Solo compartir un momento de alegría. La solidaridad, la dignidad y la unión son el camino para Chile. Leonardo Farkas #CHILE”, indicó tras el evento organizado el 14 de diciembre de 2019.

En total desde entonces ha posteado 50 tuit, varios de ellos revelando su opinión frente a sucesos que han marcado la contingencia nacional, como el Caso Ámbar, y varios otros dando a conocer ayudas a casos puntuales. Para ello trabajan con él dos asesores, Andrés Momberg y el periodista Rodrigo Mundaca.

El primero es el autor de su un libro del 2010 que habla sobre el fénomeno de quien fuera sondeado como pre candidato presidencial de Chile, y trabaja con él en sus redes sociales. Mientras que el segundo canaliza la información y le envía a Leonardo Farkas ideas concretas de personas a ayudar: confirma la información de la persona que recibirá el beneficio y organiza la entrega. Hay quienes llegan al equipo directamente pidiendo la ayuda, y otros los selecciona Mundaca tras conocer sus casos públicamente.

Varios también, son iniciativa del propio Farkas. Como fue el caso de Kevin Silva, el joven de 15 años que en 2011, mientras se dirigía a correr la Maratón,fue atropellado por un auto y perdió sus dos pies. O el deportista Tomás González. O Mario Sepúlveda, quien desde que salió de la mina San José en 2010, tiene una cercana relación con el filántropo. “Hacemos muchas cosas juntos. Organizamos ayudas, porque sabe que conozco los casos reales. Yo soy el puente de alguna gente. Si hay alguien que necesita silla de ruedas. Si alguien está quedando muy para la cagada, le mando un correo y él entrega”, señala.

Para la Navidad de 2020 Farkas no pudo viajar a Chile, pero quiso manifestarse de alguna forma. “Me llama Andrés (Momberg) y me dice: ‘Mario, te tengo una súper misión de Leonardo. Necesito 250 familias con problemas de trabajo’, me cuenta. Tuve 10 días para hacer puerta a puerta y encontrar los casos”, relata el minero, quien agrega que el sector seleccionado fue Noviciado de Pudahuel, y que a cada familia le dio un sobre con un cheque de 100 mil pesos y a todos los niños -que eran más de 100-, 20 mil pesos. “Además de lo que se requirió para hacer una gran fiesta”, concluye.

Otro de sus asesores cercanos es el abogado Juan Ignacio Correa, quien desde 2010 está a cargo de múltiples asuntos legales.


Amigos chilenos

Entre algunos de los compatriotas con quienes mantiene contacto, varios destacan a Raúl Bezanilla, uno de los socios de Besalco. Lo conoció porque cuando inició su trabajo minero, en 2004, le arrendaba camiones y servicios a la filial de maquinarias. Y se hicieron cercanos. Para un matrimonio de una de las hijas de Bezanilla, Farkas, conocido por agasajar con grandes regalos a quienes quiere, le obsequió a la novia un Mercedes-Benz C 180. La diseñadora de vestuario María Paz Valdivieso -mujer del socio de Besalco-, en tanto, tiene sintonía con “Tati”, la hija del filántropo: ambas coinciden en su pasión por la moda.

Algunos de los que han visto a Leonardo durante la pandemia son Rodrigo Danús -encuentro que ocurrió en un viaje de este último a Miami- y el abogado Gabriel Zaliasnik, también en esa ciudad de Florida. Este último lo asesoró en 2010, cuando su empresa SCM Vallenar Iron, tras un juicio, pasó a manos de sus exsocios australianos Australis Mining y dos años después la firma quebró en Chile y remató sus tres yacimientos de hierro. ¿Y Santa Fe Holding? Se trata de la matriz del filántropo, desde donde controlaba Santa Fe Mining, Santa Fe Power y Santa Fe Puerto. 124 pertenencias y 4 minas de aquellas firmas fueron vendidas por cerca de US$ 45 millones al grupo indio JSW Steel.

El resto de los yacimientos del magnate están cerrados a la espera de encontrar un buen comprador. Lo mismo sucede con su casa en Camino El Cóndor, que compró a Álvaro Saieh y a la que se mudó el 27 de febrero de 2010, día del terremoto. Por estos días también dedica parte de su rutina para aprender: está en clases de judaísmo, religión de la que su familia es cercana (estudiaron en el Colegio Hebreo).

A diferencia de lo que le ha pasado al mundo completo, Farkas no usa Zoom, evita las comunicaciones a distancia y aún se resiste a cambiar su celular: sigue usando una "almeja" de los años 2000. “Le carga todo lo digital”, advierten. Por lo mismo, y a diferencia de sus familiares -quienes informan de sus viajes y pasatiempos por redes sociales-, se resiste a bajar Instagram, y de las plataformas virtuales, solo utiliza Twitter. Hasta ahora.


“Veo a Chile muy muy mal (...) el odio no nos ayudará a salir adelante”

Contactado por DF MAS, Leonardo Farkas accedió a responder algunas preguntas por escrito. El magnate se refirió a sus donaciones filantrópicas y, escuetamente, a su visión de la crisis sanitaria, social, económica que atravesamos.

-¿Cómo ha vivido la pandemia?

-Mucho mejor que la mayoría, pero echando de menos a mi familia, los amigos, pisco sour, caldillo de congrio y el cariño de la gente a la que ayudo, porque eso sí que me lo llevaré cuando me vaya de este mundo terrenal.

-Entiendo que está dedicado 100% a la filantropía, no a sus negocios. ¿Por qué?

-Porque es lo que me apasiona y ya tengo muchas corbatas y relojes.

-¿Y en qué consiste la filantropía que realiza?  

-Divido en muchas cosas; lo que sale en la TV, en Chile, es una pequeña parte.  Lo principal es la ayuda a gente que no tiene que comer, especialmente huérfanos, no solo de Chile, sino que en varios países de Europa Oriental, Ucrania, Polonia, Hungría, Rumania, también en Israel y Chipre. He apoyado la restauración de cementerios y otras actividades relacionadas con la Segunda Guerra Mundial y los campos de concentración de donde huyó mi familia a Chile y donde murieron muchísimos familiares cercanos.

También ayudo en proyectos ambientales en algunos lugares de África donde caminan 40 km por agua; temas de internet y mucho tema religioso. En fin, no me sobra el tiempo, no tengo tanto dinero, pero a veces con poco se hace mucho, pero en forma directa y sin intermediarios, TRANSPARENTEMENTE.

-¿Cómo ve Chile, cuál es su visión del país, de la contingencia sanitaria, política, social?

-Desgraciadamente muy muy mal.

-¿Tiene pensado venir para las elecciones, si las medidas sanitarias lo permiten?

-Lógico.

-¿Qué mensaje enviaría a los chilenos?

-Aunque sea muy difícil, en estos momentos solo se necesita UNIDAD, el odio no nos ayudará a salir adelante.

-¿Cómo es su rutina? Es de aquellas personas que están entre Zoom y Zoom, ¿o vive más desconectado de las pantallas?

-Yo no uso ni Zoom ni WhatsApp ni text ni Skype, mi celular no tiene internet, los que me conocen saben que uso de esos de almeja. Prefiero el email.

-¿Cómo sigue su relación con la música, el piano?

-De repente toco para relax, pero casi nunca.

-¿Piensa volver a vivir aquí?  

- La primera vez que salí de Chile estuve 20 años fuera, ahora ya van 8.

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