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Personaje

Michael Clark, el presidente que lidera el momento más complejo de la "U"

Michael Clark, el presidente que lidera el momento más complejo de la "U"

En sus primeros 45 días en el cargo, el ingeniero comercial ha enfrentado decepciones futbolísticas, presiones de Ennio Vivaldi, críticas de la hinchada y una compleja situación financiera.

Por: Mateo Navas | Publicado: Viernes 12 de noviembre de 2021 a las 13:00
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Sábado 6 de noviembre, 19:30. Minutos antes de la explosión de una bomba de ruido frente al Hotel Intercontinental en el “banderazo” de los hinchas de la Universidad de Chile, un hombre de mediana edad -mientras entonaba las canciones de la barra- lucía una polera blanca con un mensaje escrito a mano: “fUera Clark”.

El presidente del directorio de Azul Azul, con entonces 37 días en el cargo, ya tenía una consigna en el pecho de un seguidor del elenco laico. Y no era una positiva.

Al día siguiente, en la derrota 1-0 contra Universidad Católica, Clark guardó silencio. Era la séptima caída consecutiva y la afición exigió declaraciones oficiales. Pero nada ocurrió. Y si bien, con el resultado, la U quedó al borde del descenso, hasta el cierre de esta edición el presidente de la sociedad controladora del club no ha dicho una palabra frente a las cámaras.

“Todavía no lo hará porque hay muchas cosas por corregir”, dice un asesor. Y añade: “Su estilo es distinto. No le gusta mostrarse públicamente”. 

Michael Mark Clark Varela (44 años, casado, tres hijos) llegó a presidir la U el pasado 30 de septiembre. Previamente, había ocupado una silla en la mesa directiva.

¿Pero cómo llegó tan rápido a liderar Azul Azul? Según conocedores, Cristián Aubert -actual director ejecutivo- le “cedió” el puesto. El ex timonel azul no quería enfrentar la batahola de críticas y la exposición pública de un cargo como ese. Pero otros comentan que Aubert fue una transición entre Carlos Heller y Tactical Sport, el Fondo de Inversión Privado (FIP) que compró el 63% del club y que confió en Clark para liderar este proceso.

Y “Mike”, como le dicen cercanos, fue la pieza clave para convencer a Heller de todo el negocio. De hecho, en septiembre de 2020, cuando se había caído la oferta de compra, Clark siguió conversando con el empresario, hijo de Liliana Solari y director de Bethia. En marzo de 2021 todo se confirmó.

Si bien durante las últimas semanas se ha especulado sobre los nuevos propietarios de la sociedad anónima, en la OPA aparece claramente: el dueño de Azul Azul es Tactical Sport, un FIP que tiene dos aportantes institucionales. Por un lado, Asesorías e Inversiones Sartor S.A, dueña del 90% del paquete, y por otro, Inversiones Antumalal (que tiene el 10% restante). Esta última, fue constituida en 2014 por Michael Clark y su esposa.

Los socios de Sartor (y por lo tanto accionistas indirectos de Azul Azul) son Óscar Ebel, Pedro Pablo Larraín, Rodrigo Bustamante, Miguel León e Inversiones Atlas, sociedad que está en manos de Atlas Financial Panamá Corp. Respecto a esta última, todos los accionistas son ciudadanos norteamericanos que no se conocen. 

Matador

El 10 de abril de 1994 no hubo vuelta atrás en la vida de Michael Clark. Esa jornada, en un Estadio Nacional repleto, presenció -junto con otras 50 mil personas- el triplete de Marcelo Salas a Colo Colo. Fueron tres goles que pasaron a la historia y que Clark sigue recordando. Desde esa fecha, cuentan cercanos, se volvió un acérrimo hincha.

Clark estudió en el Grange y en 1996 se matriculó en Ingeniería Comercial en la UC. Personas que estudiaron con él recuerdan que “era muy habilidoso con los números”. Estuvo dentro del 5% de su generación y obtuvo excelencia académica.

En 2003, a tres años de su egreso de la universidad, tomó un avión a Estados Unidos para comenzar un MBA en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Ahí también destacó académicamente, estando en los primeros puestos de su promoción. De hecho, un cercano que ha compartido directorio con él, lo define como alguien “muy profesional pero especialmente iluminado para las finanzas corporativas. Ahí nadie le gana”.

Sus primeros pasos en el mundo financiero fueron en BBVA. Estuvo siete años en el departamento de Corporate & Investment Banking. Partió como asociado, a los dos años lo ascendieron a VP y en 2009 asumió como director. Durante su paso por la institución española conoció a Pedro Pablo Larraín, un ejecutivo que, años después, sería clave para esta historia.

Pero a finales de 2011 recibió una oferta que no pudo rechazar. Era del Banco Penta, una institución especializada en banca corporativa e inversionistas de alto patrimonio. Aceptó.

Penta y Redwood Capital

Michael Clark tuvo diversos roles en el banco de Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín. Durante cuatro años dirigió el área de Debt Capital Markets, donde tuvo su primera experiencia con el negocio futbolístico: le tocó asesorar a la ANFP en materias financieras.

En Penta conoció a Daniel Subelman, ex presidente de la corredora de bolsa del banco. Desde finales de 2012 ambos se enfocaron en abrir el segmento para clientes institucionales. Con ese fin, ficharon a Jorge Morgado, a quien, años después, Clark encontraría en dos instancias: en el directorio de Tanner Investments y en Sartor Finance Group.

Pero en 2015 los vínculos con el financiamiento irregular de la política impactaron directamente al negocio de Penta y esa área de la institución de Délano y Lavín tuvo que cerrar sus puertas (en 2017 completaron la venta de sus activos a Banco de Chile y Security).

Fue así como en noviembre de 2015 fundó, junto con Daniel Subelman y Felipe Soto (ex director inmobiliario de Banco Penta), Redwood Capital. La idea era clara: juntar la experiencia y crear una firma boutique dedicada a finanzas corporativas, M&A, reestructuración, levantamiento de capital y negocios inmobiliarios. Así lo hicieron.

A mediados de 2018 Soto salió de la propiedad para enfocarse en su Inmobiliaria Viento Sur. Con esto, Clark y Subelman quedaron como únicos accionistas de Redwood. Desde 2015 han protagonizado distintos deals en la industria, lo que les ha permitido ingresar al directorio de algunas compañías.

Entre las empresas asesoradas están Inversiones Berklee (sociedad ligada a la familia Said Handal, accionistas de Scotiabank y Embotelladora Andina), Zippedi (startup de inteligencia artificial enfocada en retail), y Auto Fidem, una fintech de Sartor dedicada al rubro de los créditos automotrices.

La auditoría

Para entender la transacción entre Tactical Sport y Carlos Heller hay que remontarse a 2019, antes del estallido social. En esa fecha se rumoreaba que Heller estaría interesado en vender su participación, por lo que Michael Clark -entonces enfocado en Redwood Capital- llegó hasta la oficina de Pedro Pablo Larraín, director ejecutivo de Sartor, para presentarle una idea.

¿Cuál? Que la U podía ser un buen negocio. En una presentación juntó los resultados financieros del club y proyectó las estrategias para sacar a la institución de la crisis económica. Expuso el caso de AC Milán, equipo italiano que había pasado por un complejo momento financiero y que había logrado renovarse gracias a un fondo de inversión privado.

Larraín se convenció y empezaron el proceso, el cual terminó en abril de 2021. Además, un libro fue clave: La pelota no entra por azar, de Ferrán Soriano -ex director general del Barcelona-, donde vinculó el éxito del plantel profesional con el buen manejo empresarial del club. 

Pero cuando Clark llegó al directorio de Azul Azul se topó con algo totalmente distinto. “Encontró al club prácticamente quebrado”, cuenta una fuente. Y agrega: “Pasamos de ser un club rentable con las lucas de la Copa Sudamericana, a una institución con pérdidas gigantes”.

Entre 2014 y 2020, la sociedad controladora del club presentó pérdidas por $ 21.000 millones. A eso se le suman deudas -que vencen el 2021- por $ 6.590 millones. Además, tenían un flujo de caja negativo.

“Durante todo este tiempo se ha perdido plata que ya no está. Y eso es negligencia del directorio antiguo, fue un trabajo desastroso”, opina un alto funcionario. Otra fuente del club dice: “Da impotencia que (Carlos) Heller llegara en helicóptero al CDA (Centro Deportivo Azul) y que existieran sueldos tan bajos para algunos trabajadores”.

Otro factor que sorprendió a Clark al llegar a la U fue el aumento de la planta de trabajadores con altos sueldos. Durante la era Heller se crearon gerencias que -en muchas oportunidades- chocaron con áreas ya establecidas. Es por eso que se activó el plan “austeridad” y desvincularon a algunos trabajadores.

Esto, además, se mezcló con el gasto millonario en el plantel profesional. “El sueldo de Ángelo Henríquez superaba los $ 60 millones. Esta nueva administración determinó que no se pasará de los $ 25 millones, aunque sea el jugador estrella del equipo”, cuenta un ejecutivo del club.

Es por eso que, desde que Tactical Sport tomó el control, pidieron una “completa y muy rigurosa” auditoría. Este proceso está enfocado en llegar a detalles que no reveló el due dilligence. Llevan cuatro meses y se proyecta que los resultados serán complejos. “La idea es levantar cortapisas y los filtros de información que existían de la administración pasada”, comenta una fuente. “Se están analizando varios años. Queremos saber qué pasó y quiénes son los responsables de la situación, porque ellos tienen que responder”, coincide otra.

A pesar de los malos resultados financieros, la actual administración ya logró estabilizar el flujo de caja.

El descenso y el estadio

El plantel no vive su mejor momento. Llevan diez partidos sin ganar y el fantasma del descenso los acecha. Sin embargo, desde que llegó a la presidencia, Michael Clark ha estado en permanente contacto con los jugadores. Acude a los entrenamientos y conversa con ellos una vez que terminan todas sus actividades.

Está dedicado a tiempo completo a la U. Habla con pocas personas, entre ellas el gerente general Ignacio Asenjo, el gerente deportivo Luis Roggiero y el director ejecutivo Cristián Aubert. Además, mantiene contacto con los directores de “su sector”. Estos son Tamara Agnic (ex súper de pensiones), Tomás Guiloff (experto en marketing de Mercado Libre) y Miguel León (ejecutivo de Sartor). También conversa con otros aportantes de Tactical Sports, como Pedro Pablo Larraín.

Y si bien es hincha del club, no quiere cometer pasos en falso y adelantar un proyecto específico para el futuro de la U. Su objetivo, confiesan cercanos, es solucionar el aspecto financiero antes de compartir una hoja de ruta con los proyectos a futuro: su meta es tener los números en azul, pero no hay plazo para ello. Primero debe estar la auditoría.

¿Y el estadio? No se ve en el horizonte cercano. Sin embargo, una estrecha fuente del círculo de Clark señala: “Muchos dicen que es mejor arrendar el Estadio Nacional, pero no es tan así. Un estadio propio te genera muchas cosas, sobre todo en la estructura de un club que necesita tener sus activos fijos. No está descartado para nada”.

Este lunes 15, a las 20:00, Universidad de Chile recibirá a O’Higgins. Será un partido clave que podría definir el futuro del club. Si pierden, las posibilidades de afrontar el partido de permanencia aumentan. Pero si ganan, los chunchos cortarán una mala racha de dos meses y, por unos días, podrán respirar y soñar con quedarse en la primera categoría. Y Michael Clark estará ahí, en las gradas, quizás analizando los posibles escenarios que enfrentará su equipo.

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