Click acá para ir directamente al contenido

Personaje

Thomas Kimber, de Karün: “Los empresarios de esta generación debemos ser activos en política”

Thomas Kimber, de Karün: “Los empresarios de esta generación debemos ser activos en política”

El fundador de Karün, Thomas Kimber, lanzó esta semana un ecoetiquetado en sus anteojos y un sistema de trazabilidad, que permite al consumidor hacer seguimiento del proceso de creación, desde la recolección de materiales reciclados en comunidades y la fabricación de los anteojos.

Por: Maria José López - Fotos: Verónica Ortíz | Publicado: Sábado 30 de abril de 2022 a las 21:00
  • T+
  • T-

Thomas Kimber recuerda bien lo que sintió al leer ese mail que abrió en 2020, desde su oficina Karün en Puerto Varas. Uno de sus correos tenía de remitente a la taquillera firma de zapatillas sustentables Allbirds –fundada por el neozelandés Tim Brown en San Francisco–, una de las tantas empresas B que él sigue (y que tiene a todo Silicon Valley usándolas).

Lo diferente era el anuncio de aquel día: la compañía –avaluada en US $6 billones– lanzaría un ecoetiquetado, es decir, informaría con un “timbre” en la caja del producto, exactamente cuánto carbono emitía al planeta.

El mensaje que acompañaba la misiva era “Don’t hide your pollution. Label it” (no escondas tu contaminación, etiquétala). “Ellos fueron los primeros en sacar este ecoetiquetado. Cuando vi la campaña, el video, quedé loco, y los aplaudí. Lo hicieron muy bien. Desde que fundé Karün (en 2012), soñaba con hacerlo”, recuerda Kimber, cuya empresa vende anteojos fabricados con materiales reciclados y naturales, en conjunto con las comunidades locales de la Patagonia.

El año pasado supo que otra de las empresas sustentables más respetadas a nivel global seguía el mismo camino: Oatly, una sueca –“muy taquillera”, dice, de US $10 billones– que elabora leche a base de avena. “Vamos lento”, señaló Kimber a su equipo entonces. “Pero era difícil apurarnos. Estábamos en pleno plan de expansión, teníamos que terminar de instalar nuestras banderas en Europa y EE.UU.”, señala el emprendedor desde Puelo Café, un local emplazado en Vitacura, justo abajo de su oficina y tienda.

Es el miércoles 27 de abril. Al día siguiente cumplió 33 años, y al subsiguiente fue el anfitrión de un evento en el que tuvo como panelistas a la ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas; el ex COP Gonzalo Múñoz y a la activista social y fundadora de Tremendas, Julieta Martínez.

Eligió a aquellos expertos para revelar esta última novedad que comenzó a preparar el año pasado: Karün informará a los consumidores cuál es la huella de carbono de cada uno de sus productos, a través de un ecoetiquetado (o carbon labeling).

“Así como en los 90 la sociedad se puso a marchar y a exigir a los gobiernos que se creara una ley que exigiera etiquetados en los alimentos para saber qué estás metiendo a tu cuerpo, hoy pedimos que se informe cuánto estamos metiéndole a la naturaleza. La industria de alimentación informa qué entra al cuerpo, el retail debe hacer lo mismo con el planeta. Esto es muy distinto a medir la huella corportativa y netear de alguna forma. Nosotros vamos mucho más allá”, explica.

En promedio, explica, los lentes Karün producen 1,69 KGCO2e, lo que según él, equivale a menos de la mitad de un anteojo de la industria. “Ya no solo decides por el look de un modelo particular, sino también por la huella de carbono. En Chile somos los primeros en hacerlo”, asegura.

El otro desafío que se autoimpuso –y que también anunció el viernes– era detallar la trazabilidad de sus anteojos, lo que lograron a través de un complejo desarrollo de tecnología blockchain.

Junto con la empresa tech Julasoft crearon un software que, escaneando el código QR de cada producto, permite trackear y transparentar a sus clientes cada proceso que hay detrás: el consumidor podrá informarse a través de videos y fotos dónde se recolectó el material de sus anteojos, ver todo el viaje que hubo hasta convertirse en un nuevo producto –las fábricas están en China, Italia y Turquía– y llegar a sus manos.

“Somos los primeros en el mundo en implementar ambas prácticas juntas: ecoetiquetado y trazabilidad. Desde que partí Karün tengo este sueño de hacer la trazabilidad absoluta. Pero no saco nada haciéndolo solo. Esto se trabaja en conjunto con el sector público”, señala Kimber.

La oficina en Wynwood

Hace justo un año Thomas Kimber lanzó la última colección de Karün de la mano de la afamada actriz hollywoodense –y ambientalista– Shailene Woodley, quien incluso diseñó varias de las unidades. “Ella está super involucrada. Ayer hablamos, y diseñará parte de la temporada 2022 que lanzaremos ahora y en octubre”, adelanta.

Fue luego de viajar con su mujer –Daniela Edwards, quien es la encargada de marketing de Karün– y Shailene a EE.UU., en abril de 2021, que Kimber no volvió a Chile hasta siete meses después. “Nos fuimos 10 días y cerró la frontera. Entonces dijimos ‘aprovechemos de ver a nuestros clientes’”, relata.

Como no tenía visa de residencia, se repartieron tres meses en EE.UU., tres meses en Europa y uno en México. “Estuvimos en 28 ciudades y 11 países en tiempos de covid, una locura”, cuenta.

Y agrega: “El 2021 fue el año de armar las bases internacionales. Y este año y el que viene será el tiempo de posicionarnos en los mercados fuera de Chile. El gran foco va a estar en fortalecer la relación con Gran Visión –la empresa socia en Europa– y entrar de forma directa a EE.UU”.

El salto en ventas fue enorme: de 9 mil anteojos en 2020, el año pasado llegaron a 100 mil, siendo Holanda, Bélgica y Noruega sus mercados principales, mientras que Santiago y Buenos Aires, los que más crecen. Este año, la meta es alcanzar los 200 mil.

Kimber cuenta que el domingo pasado llegó de un viaje a EE.UU.: estuvo en Nueva York, Miami, San Francisco, “un mes dando vueltas como loco”. En tres semanas tuvo 40 reuniones con los fondos e inversionistas más cotizados del venture capital. Cuando concrete la ronda, vendrá un aviso muy importante.

Como parte de este proceso, Kimber está gestionando los permisos para instalarse en julio en Miami. Ahí, en el barrio Wynwood, armarán una tienda, bodega y oficina –además tienen en Puerto Varas, Santiago, Buenos Aires y Madrid, y casi 3 mil puntos de venta en el mundo–, en el que trabajará un equipo de cinco personas. “Luego seremos más”, adelanta.

-Muchos emprendedores chilenos se están instalando ahí, ¿por qué no optar por otro lugar?
-Tenía pensado irme a Boulder (Colorado) y Austin (Texas), que representan el estilo outdoor de Karün. Pero hay una cosa de logística, de viaje directo, es muy fácil entrar a Miami como primer paso. En todo caso mi base sigue siendo Puerto Varas, pero voy a pasar mucho tiempo allá. Desde Puerto Varas al mundo, pasando por Miami (ríe). Ahora me voy a Europa y no vuelvo más a Chile.

-Un sueño...
-Desde afuera se ve como “wow, qué increíble”. Y sí, es increíble, pero hay un costo, que no tiene que ver con el cansancio de viajar, eso me encanta, sino que con el malabarismo que implica: mientras uno viaja, en paralelo hay que asegurar el corto y largo plazo de la empresa. Esa dinámica, sobre todo en emprendimientos que quieren ser internacionales viniendo de Chile, es súper difícil. Lo que a mí me mueve es generar innovación e impacto, pero para hacerlo, se requiere inversión. Y cuando tienes que lidiar mucho con ese mundo, que es uno duro y muy frío, agota un poco.

-La pregunta típica a los emprendedores: ¿tu empresa será unicornio?
-Yo creo que vamos a llegar a serlo, quiero ir hacia allá, pero quiero priorizar mucho más la cultura con la empresa, el relacionamiento con las comunidades, el crecer, pero hacerlo glocal, con mucho foco local y también global. No podemos hacerlo de la misma forma que uno ve en otros emprendimientos que crecen rápido; el nuestro es un camino un poco distinto, es más largo.

-¿Con qué fondos te reuniste?
-No puedo especificar, pero imagínate todos los fondos.

-¿Vas a tener a alguien como Elon Musk en Karün?
-No sé. Me gustaría juntarme con él, pero para la próxima ronda, aún somos muy chicos. Para llegar a alguien como él, nos falta.

-¿Te gustaría?
-Sí, porque me encantaría convertir a la Patagonia en el hub de la regeneración en el mundo, como fue Silicon Valley para la tecnología. Y para lograrlo, necesito gente visionaria, y eso no se logra con un levantamiento chico, sino que con apoyo grande. Es una etapa de largo plazo, y estamos construyendo el camino para eso.

-¿En qué tipo de personas estás pensando?
-Richard Branson, Elon Musk… gente que haya creado sus propios emprendimientos, que hayan sido exitosos. Aún no he querido contactarlos ni quemar ese cartucho, porque siento que no estamos listos todavía. No quiero perder esa bala, aún somos chicos. Nos faltan uno o dos años más. La marca tiene que ser más conocida y consolidada internacionalmente.

“Dale con todo”: los consejos de Muchnick y Dellamaggiora

Durante la conversación, una mujer del local que escucha que Kimber estaría de cumpleaños, le pregunta la edad. “Treinta y tres”, responde. “Pero llevo emprendiendo desde los 17”, aclara en la entrevista. Ha sido un camino con porrazos –confiesa– y de “chocar contra la pared”. “Veo a otros emprendedores que hicieron toda una carrera financiera, que vienen de bancos internacionales, que tienen una lógica más financiera y que saben cómo levantar capital. He tenido que aprenderlo, pero me ha costado más”.

Kimber ya lo ha contado en otras oportunidades: entró a estudiar Ingeniería Comercial, pero al año botó la carrera. Los ramos y el enfoque lo decepcionaron. “No tengo título. Aprendí a porrazos con la experiencia de la calle”, dice. Nada ha sido fácil, ha repetido el fundador de Karün, quien tras casi quebrar dos veces al inicio de esta historia, terminó hospitalizado diagnosticado de estrés.

-¿Preferirías haber terminado una carrera?
-No siento que me falta. Pero sí, cuando se trata del mundo de inversión, que es algo que no se cuenta mucho en los casos de éxito, si no tienes experiencia y vienes de otrá área, enfrentarte al mundo del venture capital internacional es difícil, necesitas entender bien las finanzas y tener redes que te conecten. Si no, no eres nadie.

-¿Sientes que hay una contracción de las inversiones por el momento político que se vive en Chile?
-Sí. Pero no lo veo solo en Chile, lo veo a nivel mundial, en EE.UU., Europa, Latinoamérica. Y sí, levantar capital hoy está difícil, pero principalmente por Ucrania, por el momento post covid con inflación... es mucho más difícil levantar capital ahora de lo que era hace seis meses. Desde la pandemia hasta tres meses atrás, todo era más rápido. El año pasado en esta época ya conocíamos muchas startups que habían levantado US $10 millones, US $20 millones, o más. Costaba seguirles la pista. Este año no hemos visto eso. Hoy está mucho más complicado.

Y continúa: “Las valorizaciones que se dieron en algunas empresas que salieron a la bolsa no lograron sostenerse por distintos factores y, por lo tanto, hoy en el mercado del venture capital hay menos disposición al riesgo. Los fondos están evaluando con ojo mucho más crítico y las valorizaciones están más difíciles de justificar.

-Tal vez fue excesivamente fácil antes y ahora estamos volviendo a la realidad... En un momento se habló de una especie de burbuja.
-Sí, puede ser. Pero es un tema que se habla entre los emprendedores, todos me lo dicen. Y justo me toca a mí levantar (ríe).

-¿Cuánto quieres levantar y qué harás con el capital?
-Vamos a ver. No lo puedo decir. Cuando tenga el term sheet, te cuento. Parte importante va a la consolidación en EE.UU., que es el hito 2022, y también a crear nuevos productos. Pero no hemos definido qué. Quiero entrar a tantas industrias…

-¿A la alimentación?
-A todas. Depende cómo nos vaya con la ronda. Pero tiene que ver con ingresar a nuevas industrias el próximo año. El anteojo nos va a quedar chico en el universo Karün.

-¿La idea es lanzar nuevos productos más seguido, como lo hace NotCo, por ejemplo?
-Somos muy chicos al lado de NotCo o de Betterfly. No sé en cuánto estamos valorizados, es parte del proceso en el que estamos. Y la gran diferencia es que ellos son tecnología, nosotros tenemos elementos tecnológicos, pero no somos tecnología. Y hoy los fondos están hiperenfocados en softwares y tech, porque el costo marginal de crecimiento es cero. Como nosotros hacemos productos físicos, es más difícil. NotCo también crea productos, pero basa su propuesta de valor en algoritmo. Esta tecnología de trazabilidad que lanzamos nos acerca, y lo que se nos viene en Karün es gran inversión y foco en tecnología. Matías y Eduardo me han dado buenos consejos.

-¿Con quiénes del sector son los que más hablas?
-Los dos mas cercanos son Sebastián Salinas de Baloon Latam y el Cote Möller de Algramo. Son mis dos más amigos. Eduardo y Matías, además de ser amigos, son muy buenos mentores, porque ellos recorrieron el camino que aún yo no hago, y te diría que son los únicos que tienen la experiencia para poder crecer en mercados grandes como EE.UU. Armaron mercado y equipo allá. Los dos vienen de JP Morgan, los dos son financieros, es una gran ventaja, tienen la facilidad con el inversionista, vienen de ese mundo y se manejan muy bien.

Ellos me han ayudado mucho a lanzar, priorizar y empaquetar la empresa hacia afuera, cómo lograr la presentación, qué tan ambicioso ser con el inversionista, cómo estructurar tu estrategia para ir grande de una al mundo. Matías y Eduardo siempre me dicen, “dale con todo”. Es lo que siempre he hecho, pero cuando vas a ligas mayores, es difícil hacerlo solo. Por eso siempre que lo hago busco apoyo y consejos. La estrategia que más he usado es tener una red de apoyo que ya venga de vuelta. Con Matías me junté recién en NY, con Eduardo hablo casi todas las semanas por WhatsApp.

-¿Son inversionistas?
-No, aún no. Los voy a invitar. Primero necesito el lead investment.

“Me gustaría trabajar en el gobierno”

-¿Por qué decidiste hacer este anuncio junto a una autoridad del gobierno?
-Esta no es una cosa de marketing que busca decir “mira, somos más bacanes”. Obvio que es un elemento diferenciador de la empresa, pero es una cosa de la sociedad, es un tema hacia donde todos tenemos que avanzar rápido, y la única forma de lograrlo y hacer un impacto es que el sector público y el privado trabajen juntos y unir fuerzas. Si queremos mover la aguja, lo más importante es trabajar en conjunto. El Estado es un elemento crucial en el camino hacia dónde vamos como país y como sociedad, y tener a la ministra del Medio Ambiente involucrada en este tema, impulsando desde el Estado y recibiendo su opinión, es súper importante.

-¿Has conversado con alguien del gobierno?
-No, no he estado en Chile. Estoy muy pendiente del tema ambiental, innovación, empresarial, ahí es donde más me muevo. Pero pese a todo lo que se comenta estos días y las críticas, estoy súper optimista del futuro: lo que sucede hoy es una señal más de que el mundo entero se está transformando. El hecho de que haya cambio de gobierno es una señal desde el punto de vista político, por lo tanto, me parece muy positivo Creo que ahora hay una generación de jóvenes emprendedores que está con todas las ganas de trabajar juntos para hacer una sociedad nueva, un nuevo tipo de empresa y de economía, liderando desde lo propositivo y no desde la crítica. Y veo, o al menos quiero ver, que el gobierno está en esa parada. Falta un poco más de tiempo para notar las acciones concretas.

-¿Qué opinas de los $400 mil como sueldo mínimo?
-Nosotros tenemos un compromiso del Desafio 10x, que implica que 22 UF es el sueldo mínimo como empresa, que son más de $600 mil. Entiendo que hay emprendedores que les puede complicar, por lo tanto, la implementación tiene que ser cuidadosa, pero tender hacia allá es lo más ético, lo más correcto. Las grandes compañías tal vez repartirán menos utilidades, pero serán más justas con sus trabajadores.

-Este gobierno ha nombrado a emprendedores como Pablo Zamora y Leo Prieto en empresas públicas. ¿Te llamaron?
-No. Pero me parece bacán que estén entrando personas como ellos. Hablé ayer con Leo Prieto para felicitarlo, la verdad es que me emocioné al enterarme del nombramiento. Como emprendedores, empresarios de la nueva generación, tenemos que estar activos en política. La empresa es una forma de hacer política, somos un actor activo dentro de la sociedad y, por lo tanto, queramos o no, lo que hacemos influye en el país. Ver gente joven, que además es empática, cariñosa, con ganas de hacer cambios, en cargos como esos es la señal de que estamos en un proceso de cambio que necesitamos con urgencia. Estoy seguro de que se vienen más nombres de este tipo.

-¿Te gustaría entrar?
-Cuando logre consolidar más Karün, sí. Hoy tengo que enfocarme 100% en mi empresa y que salga adelante. Pero en un futuro, sí me gustaría trabajar en el gobierno.

-¿En qué puesto te imaginas?
-En temas relacionados con la conservación de la naturaleza, concectarla con la innovación. Tenemos la maravilla de la Patagonia bajo amenaza absoluta. Siempre hay una distinta. Antes fue HidroAysén, ahora son los loteos, porque se está loteando toda la Patagonia, y después será el turismo. Mi tema, y donde más puedo impactar, es trabajar en tener una cultura más regenerativa que logre restaurar ecosistemas y proteger lo que tenemos hoy día.

Yo y los emprendedores de mi generación tenemos que tomar la batuta que Tompkins nos heredó y hacerlo desde un ángulo complementario. Él agarró la conservación desde la ecología profunda, que es la naturaleza protegida sin el humano, lo que fue muy efectivo, pues gracias a él tenemos la Patagonia; sin él habría sido depredada hace rato. Pero eso no es suficiente a largo plazo. Para que se sostenga, es muy importante contar con el factor humano, con las comunidades locales que habitan esos ecosistemas, y generar incentivos económicos para que eso se mantenga. Creo que hay una muy buena oportunidad para armar modelos de negocio innovadores que permitan esa conservación desde el trabajo con las personas.

-¿No hay otro que cumpla el rol de Tompkins hoy?
-No, es muy difícil que lo haya, él era muy especial.

-¿Qué opinas de la Convención?
-Mientras la nueva Constitución no esté escrita, no tengo mucha opinión. Tengo que verla. La gente opina que es un circo, yo prefiero leerla bien ya lista. Pero sí es bueno que todos como país estemos hablando de los artículos, de la Constitución, nunca había pasado. Lo encuentro bacán.

-Los empresarios han señalado que no han tenido instancias para conversar con Boric.
-Me encantaría juntarme con él. Después de la ronda lo intentaré. Ahora no tengo tiempo para nada más. Pero me gustaría hacerlo y que visite Karün, creo que representa los valores que ellos están empujando. Me encantaría ponerme a disposición para trabajar con ellos.

Bernadette Meehan, la embajadora de EEUU que brilla en redes sociales

Pasó por Colombia, Irak y Emiratos Árabes, pero nunca había sido la cabeza de una sede diplomática, hasta que Joe Biden le encargó venirse a Santiago. Junto a su esposo y su pequeña hija, tiene prometido recorrer el país, y repetir imágenes como la que protagonizó el sábado pasado en La Vega Central donde probó frutas como la chirimoya o la lúcuma.

Sebastián Arispe Karlezi, el enigmático joven que pasó de estar fuera del ojo público para adentrarse en los negocios familiares

Sebastián Arispe Karlezi tiene 39 años y es el único hijo de la empresaria controladora de Clínica Las Condes y de Inversiones Auguri, Cecilia Karlezi. Pero de él poco se sabe. Quienes lo conocen cuentan que se ha esforzado por estar fuera del radar -no existen ni fotos en registros públicos-, pero quiere empezar a involucrarse en los negocios familiares. Mientras tanto, controla Autokas, concesionario a través del cual representa diversas marcas.

SIGUIENTE »
« ANTERIOR