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Lecciones de Vida

Sebastián Sichel: “Tengo una cábala: uso calcetines con pescados en momentos importantes”

Sebastián Sichel: “Tengo una cábala: uso calcetines con pescados en momentos importantes”

Por: María José Gutiérrez | Publicado: Sábado 20 de noviembre de 2021 a las 04:00
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En Derecho tuve una banda llamada Pichulonco, éramos siete, todos de la beca Padre Hurtado o gente de regiones. Tocábamos covers de Chancho en Piedra, de Sex Pistols y teníamos canciones propias. Una se llamaba Cuki la cuica, nos reíamos mucho por eso. Yo hacía los hip hop. Cada uno de los pichuloncos vivió por su lado, uno cria chanchos, otro es abogado, pero nos juntamos todos los años, viajamos juntos. 

No he probado ninguna droga, ni siquiera el pito. Tuve una infancia muy jodida por el tema en mi familia: mi mamá y el gallo que me crió tenían una adicción, entonces yo les tengo mucho respeto. Sí soy piscolero, piscolero negro porque la blanca es de traidor. Soy bien cocinero, hay dos platos que me gusta mucho preparar: la plateada con puré picante que cocino en el horno de barro, y cuando quiero algo más sofisticado hago ostras a la parmesana con queso azul. 

De niño quería ser futbolista. Jugaba en el Concon National en la tercera infantil. Cuando me vine a Santiago a vivir con mis abuelos, me probé en la U y no quedé. Tenía 12 años. 

Más que bueno para la pelota, siempre fui muy grande, por eso me ponían de central. No juego en ligas, soy más de subir cerros -voy harto al Aguas de Ramón, salgo directo desde mi casa- y marisquear, que es mi hobby, y eso lo hago en Llico. Tengo una casa ahí y cada vez que puedo me arranco y me meto a sacar lo que salga: jerguillas, viejas. Cuando hice la gira a la VI y VII región hace un mes me quedé allá como base, me levantaba a las 6 am con la marea baja y me iba al mar. 

¿Placer culpable? No tengo muchas culpas, me carga sentir culpas por el placer. Soy un gozador por naturaleza. Pero lo que más me gusta en la vida es comer, desde cola de buey hasta mollejas. También me gusta mucho la música italiana antigua: Gianni Bella y Riccardo Cocciante. 

En mi casa me molestan con el “tengo tanto que hacer, abuelita Ani”. Soy muy inquieto, me cuesta quedarme sentado y siempre estoy transmitiendo lo que haré después. Me levanto temprano y me pongo a maestrear, jardinear. Por eso mi abuelita me decía así, y quedó en mi familia.  

El defecto que más me molesta de mí es que me acelero al hablar, me cuesta modular y cacho que no me entienden. Y lo otro, es que me como una caluga y engordo, entonces estoy toda la vida luchando para no engordar. Antes lo compensaba con deporte, pero en la campaña no se puede. En la primaria subí siete kilos, ahora he bajado seis porque me tuve que controlar. No como dulces, pero soy desordenado, goloso de cosas saladas. Pásame un salame o un queso. 

Hay un machismo rampante en este país. Que porque alguien es pareja de un primo de segundo grado, se crea que mandan a Macarena Pizarro, que es una periodista exitosa... me da vergüenza que nadie diga nada. Con Humberto Sichel nos tenemos cariño, pero conocí a los Sichel a los 31 años. 

Tengo una cábala: uso calcetines con pescados en momentos importantes. Los usé cuando me casé, cuando nacieron mis hijos, en los debates y en las elecciones. Tengo con truchas, con la ballena azul. Es un homenaje a mi papá, a mi historia, así como tengo tatuados dos pescados. Siento que los peces son libres. 

En la campaña cuando pasó lo de Saúl por primera vez fui a un psicólogo. Sentí que tenía que conversar con alguien para ver cómo resolver mis asuntos familiares. Fue una sola sesión, pero quedamos de hacer más después. 

Si paso a segunda vuelta voy a celebrar con toda la gente que trabajó en el comando y después con la Bárbara, muy abrazado, porque ha tenido mucho aguante en esta etapa, así que quiero darle las gracias”