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Personaje

El día que Alberto Chang quiso ir al espacio con Richard Branson

El día que Alberto Chang quiso ir al espacio con Richard Branson

El proceso de quiebra transfronteriza está en sus estertores. Carlos Parada, el liquidador, se alista a dar por terminada la búsqueda y captura de bienes del empresario que armó un imperio, se hizo amigo del multimillonario dueño de Virgin Galactic, y casi, casi, lo acompaña al espacio. Hasta que en 2016 todo se derrumbó.

Por: Nicolás Durante | Publicado: Sábado 31 de julio de 2021 a las 07:00
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El asiento estaba reservado, tenía su nombre. Con una transferencia de US$ 200 mil en 2012 al banco británico Lloyds Bank, Alberto Chang Rajii tenía su plaza guardada para despegar junto a Richard Branson, el dueño de Virgin Galactic, y recorrer el límite de la órbita de la Tierra. Era, según le dijo Chang a cercanos, el sueño de toda su vida: tocar las estrellas. La primera parte salió bien y mientras hace dos semanas Branson logró despegar desde Nuevo México en Estados Unidos y estar una hora en la ingravidez; el chileno, recluído voluntariamente en la isla de Malta, perdió su reserva y no pudo tocar las estrellas. 

En un correo del 5 de febrero de 2018 que enviaron los abogados internacionales del liquidador de Chang y todas sus sociedades, Carlos Parada, a los abogados de Virgin Galactic, se puede leer: “Entendemos que el señor Chang transfirió US$ 200.000 a su cliente, Virgin Galactic, y que esta suma está depositada en la cuenta del Lloyds TSB Bank en Inglaterra (...) De acuerdo a esto, por favor puede su cliente hacer arreglos para que esa suma se transfiera a esta empresa, de modo que dichos saldos se reciban de manera segura dentro de 72 horas”. 

El 27 de febrero de ese mismo año, los abogados de Parada recibieron desde Virgin Galactic la suma de 141.201 libras, el equivalente a los US$ 200 mil que depositó Chang, dejando formalmente en el olvido la reserva de pasaje al espacio. 

“Esa fue una de las primeras cosas que hicimos cuando nos reconocieron en Inglaterra y Gales, accedimos a las cuentas y empezamos a tratar de recuperar todo para la masa de deudores”, explica Carlos Parada, el interventor que se hizo cargo en 2016 del proceso de recuperación civil de los estafados por el fundador del grupo Arcano y que armó una fortuna en base a una estructura piramidal. Las cifras de defraudación habrían llegado a los US$ 80 millones, y el Ministerio Público nunca logró extraditar a Chang desde Malta, donde vive con visa de inversionista. 

De islas y en globo

La relación entre Chang y el dueño del imperio Virgin habría partido en 2012. El chileno se enteró de que estaba en etapas iniciales el proyecto para viajar como turista al espacio y quiso reservar de inmediato su asiento. Varios otros empresarios se sumaron.

Luego, el chileno empezó a frecuentar los lugares de Branson y habría comentado que él era uno de los que había comprado un pasaje en su avión-cohete. Nadie sabe muy bien cómo, pero Branson y Chang se hicieron amigos. 

En febrero de 2016, pocos meses antes de que todo Arcano se derrumbara, y cuando Alberto Chang celebraba su cumpleaños número 42, lo hizo en el yate Necker Belle, en las afueras de Isla Mosquito. Quien le sujetaba la torta a Chang era el dueño del barco, Richard Branson. 

La relación entre ambos se consolidó cuando Chang empezó a donar dinero a la fundación de Branson, Virgin Unite, que busca apoyar el emprendimiento a nivel global. Según se pudo acreditar en el proceso de quiebra, entre octubre de 2013 y septiembre de 2015 Chang alcanzó a transferir desde su cuenta en el JP Morgan Chase Bank, un total de US$ 160 mil. 

Uno de los gastos en los que incurrió la Fundación con Chang fue costearle un viaje a Kenia en 2015. Bajo el nombre de South Africa Connection Trips, Chang y Branson viajaron arriba de un globo aerostático por la sabana africana. 

Tras varios meses de negociaciones con Virgin Unite, los abogados de Parada lograron cerrar un acuerdo con la fundación en abril del año pasado. US$ 82.614 se recuperaron como saldo de las donaciones realizadas por Chang a la fundación.

También hicieron negocios ambos personajes. Chang le compró en 2015 una porción de Isla Mosquito, propiedad de Branson, en El Caribe. Desembolsó US$ 5 millones en efectivo, y comprometió un crédito por otros US$ 15 millones con un banco. Justo cuando se estaba en proceso de venta del terreno para recuperar el dinero, en 2017, el huracán Irma azotó la isla y desvalorizó el terreno. Finalmente, la venta se realizó, pero los acreedores de Chang recuperaron menos de US$ 100 mil, luego de que el banco se pagara primero de la hipoteca que había realizado por el terreno.

“No hemos tenido ningún involucramiento, o hemos hecho una inversión, en ninguno de los intereses empresariales del señor Chang”, respondió Branson en 2016 a La Tercera. 

Para este reportaje, Chang no contestó los correos de DF MAS. 

Carlos Parada, el liquidador.

El desvalije 

Además de esas devoluciones, el equipo que persigue los bienes de Chang y sus sociedades han dado la vuelta al mundo. 

Desde Estados Unidos recuperaron US$ 4,8 millones, donde se incluyen la venta del departamento en Miami Beach por US$ 550 mil y subastas de arte y auto de Chang por otros US$ 35 mil. También vendieron acciones en Open English, Uber y otras sociedades. 

En Reino Unido lograron otros US$ 3,4 millones. Entre ellos, la venta de un departamento en Londres por US$ 2,4 millones y arte y efectos personales por US$ 76 mil, además de la reserva en Virgin Galactic. 

En Isla de Man, un paraíso fiscal entre Reino Unido e Irlanda, lograron incautar una cuenta bancaria con US$ 6 millones. En las Islas Vírgenes Británicas otros US$ 700 mil, entre ellos la venta de Isla Mosquito. 

En Australia, un departamento en Sidney, obras de arte y saldos en cuentas bancarias, dejaron un saldo a favor para la quiebra de US$ 3,8 millones.

Hubo otros lugares donde indagaron, pero no encontraron nada, como Andorra y Liechtenstein.  

En total, hasta ahora se han logrado recuperar US$ 22 millones. 

Carlos Parada, quien resume estos casi cinco años como una “novela”, dice que están llegando a su fin. Solo falta cerrar una recuperación de poco más de un millón de dólares desde Suiza. La próxima repartición a los acreedores está agendada para septiembre próximo, una vez que la Corte federal de Miami autorice la repatriación de lo último recuperado en EE.UU.

De aquí a fin de año, estima el abogado, debería concluir el bullado caso Chang, al menos en el vaciamiento de sus bienes personales y de sus sociedades con tal de resarcir en algo a las víctimas del hombre que alguna vez quiso tocar las estrellas.

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